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8 DE MARZO: VUELTA A LAS HISTÓRICAS REIVINDICACIONES DE LAS MUJERES TRABAJADORAS


Ya nos vamos acercando al 8 de marzo, día Internacional de la Mujer Trabajadora, y vemos cómo las mismas reivindicaciones de todos los años se vuelven a poner encima de la mesa, se organizan  multitud de eventos, exposiciones, charlas y reuniones en torno a la desigualdad de género, empezando por evidencias formales como la brecha salarial siguiendo con la precarización laboral de las mujeres en todos los sectores y el aumento de su contratación a tiempo parcial, sin contar aquellos trabajos en los que ni siquiera llegamos a estar contratadas, como el trabajo doméstico y de cuidados.

El trabajo a tiempo parcial afecta principalmente a las mujeres por debajo de 30 y por encima de 60 años, lo que evidencia que en ningún caso busca la conciliación y conlleva, en la mayoría de los casos, la intensificación del ritmo de trabajo, infracotización de cara a la jubilación y una seria limitación a la hora de acceder a los subsidios por desempleo. Muchas de nuestras compañeras de las plantillas de limpieza y conserjería saben muy bien de lo que estamos hablando, porque esto refleja su situación cotidiana…

En el territorio español, en la última década (2007-2017) la brecha salarial entre hombres y mujeres apenas ha sufrido algún cambio. Si en 2007 los hombres ganaban de media al año 5.836,4 euros más que las mujeres (22.780,29 euros frente a 16.943,89 euros), los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) correspondientes a 2017 revelan que esa distancia sigue siendo casi la misma. Según el Informe Global de la Brecha de Género 2016 del Foro Económico Mundial – que mide aspectos económicos, políticos, educativos y de salud –, las mujeres tardaremos 170 años en cerrar la brecha salarial con los hombres, siempre y cuando se produzca un profundo cambio en nuestra sociedad, si no, continuaremos oteando la igualdad como un horizonte inalcanzable.

El paro, en nuestro país está feminizado. Los últimos datos son escalofriantes: el 58% de las personas en paro son mujeres (datos del SEPE de 2017).

Si nos centramos en el caso de la Universidad Miguel Hernández, el Plan de Igualdad aprobado con 10 años de retraso respecto a lo que exigía la Ley de Igualdad, muestra con claridad la diferenciación de salarios y cargos institucionales por géneros.

En dicho Plan, aprobado hace ya seis meses, se recogen además una serie de propuestas para luchar contra estas diferencias que aún siguen sin ponerse en práctica…

Nos queda mucho trabajo por hacer, no podemos seguir mostrando los datos sin más, sin aplicar medidas efectivas que eliminen la brecha salarial por razón de género. Y esto lo tenemos que hacer las trabajadoras puesto que desde las instituciones se aboga por un feminismo que evita a toda costa que se le atribuya la perspectiva de clase, pues el discurso institucional se queda meramente en eso, discurso. Y nosotras queremos hechos.

Hablar de feminismo no tiene sentido sin introducir la perspectiva de clase, porque el feminismo se inicia en el movimiento revolucionario, porque las principales reivindicaciones feministas fueron lanzadas desde la clase obrera y consiguieron muchos de los derechos que tenemos hoy en día. Porque con la organización en los centros de trabajo de las trabajadoras se consigue dar impulso a reivindicaciones que afectan a las mujeres en el puesto de trabajo. Además de organizarnos, hemos de plantar cara a los discursos que intentan justificar la precarización laboral de la mujer como algo que “voluntariamente elegimos”, como podemos escuchar a menudo.

El capitalismo es un sistema extremadamente violento, en el que la violencia contra los trabajadores y trabajadoras se ejerce desde el estado, las empresas, los medios de comunicación, los cuerpos represivos, la industria cultural… A esto, en el caso de las mujeres trabajadoras, se une la violencia ejercida cotidianamente por hombres (parientes, parejas, exparejas, …) a los que el Patriarcado ha colocado en supremacía social, sexual, jurídica, económica, política, ideológica…, que legitima el despotismo, autoritarismo machista y trato cruel, en todas las esferas: familiar, laboral, educativa, institucional y feminicida, lo que convierte la vida de la mujeres trabajadoras en un acumulado de explotación, desigualdad, opresión y exclusión social.

Compañeras! Organicémonos contra el patriarcado y en la defensa de nuestros derechos.

Ponte en contacto con la Sección Sindical de CC.OO.

Acude el 8 de marzo a las actividades reivindicativas que hemos organizado en el edificio de Altabix de 11:30 a 13:30h.

9 marzo 2018